La escuela por Miguel Ángel Santos Guerra – Entrevista

La escuela por Miguel Ángel Santos Guerra – Entrevista

La escuela con Miguel Ángel Santos Guerra

La escuela desde la mirada de Miguel Ángel Santos Guerra. Después de una formación que impartió, me hizo reflexionar sobre muchos temas actuales en nuestros colegios.

Al acabar el seminario, pensé sobre lo aprendido y que me encantaría poder charlar con él y profundizar en algunos temas. Contacté con él para explicar mi proyecto y la sección de entrevistas que me gustaría dedicar en este blog para maestros y enseguida, Miguel Ángel quiso colaborar.
Muchas gracias por ese ratito que pudimos debatir sobre temas educativos que se reflejan en esta entrevista. 

¿Quién es Miguel Ángel Santos Guerra?
Doctor en Ciencias de la Educación y catedrático emérito de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga. Es también Diplomado en Psicología y en Cinematografía. Ha sido profesor en todos los niveles del sistema educativo: maestro de Primaria, profesor de Bachillerato y profesor de la Universidad Complutense y de otras universidades españolas y extranjeras. Fue Director de un centro educativo en Madrid, del Departamento de Didáctica y Organización Escolar y del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.  Es miembro del Consejo Social de la ciudad de Málaga,  Consejero de la OCU, miembro de Honor  del Consejo de Protección de la Infancia y miembro  de la Dirección General de Prevención de Drogadicción.. Ha escrito numerosos libros (más de 60 como autor único o coordinador) y numerosos artículos sobre organización escolar, evaluación educativa y formación del profesorado.

escuela

 

ENTREVISTA

Uno de tus libros se llama “La escuela que aprende” ¿Qué significa este título? ¿Hay diferencia entre la escuela que aprende y la que enseña?

Este libro el impacto fundamental que ha tenido es el choque entre el lema que tu planteas: la escuela que enseña y la escuela que aprende. Da la impresión de que la escuela tiene la función de enseñar pero no la de aprender.

Sin embargo, a mí se me asemejan las escuelas a barcos en alta mar, con la tripulación extenuada, todos trabajando, sudando, unos en la máquinas, otros en la cubierta, en la cocina…Pero si se preguntara ¿dónde va el barco? Sería terrible escuchar: No sabemos donde, porque estamos muy ajetreados en el trabajo. Entonces la escuela no puede entregarse a la rutina, porque pudiera suceder que el barco está navegando al abismo o dando vueltas en círculos concéntricos o sin rumbo. La escuela tiene que aprender, tiene que saber qué pretende y  si eso  que pretende se está consiguiendo. O si no se consigue nada o se consiguen los efectos contrarios que se busca.

La escuela tiene que ser una institución que sabe recibir, que sabe aprender , que sabe incorporar los nuevos interrogantes.

En definitiva, la escuela es una institución que para poder enseñar, tiene que aprender.

 

Para que exista una escuela que aprenda, ¿es necesario un mayor trabajo en equipo por parte de los maestros?

Es esencial.

Creo que el proyecto de la escuela es fundamental y tiene que haber coordinación en vertical y horizontal. Una coordinación integral en la escuela,  porque es un proyecto compartido.

Lo que hace un profesor/a de matemáticas de primero y  otro de segundo si no se coordinan es imposible avanzar.

Es como una orquesta sinfónica, cada instrumento es importante, pero  hay que trabajar en equipo para que la partitura pueda ejecutarse.

 

Estamos en el siglo XXI ¿La escuela está preparada para la actualidad?

A mi juicio, creo que la escuela es una institución que va con demasiada lentitud. En cualquier otro campo, por ejemplo en la agricultura, si hoy se descubre que hay un producto que se le echa a los tomates y eso hace que crezcan más rápido, al minuto lo tienen todos incorporado. Hay descubrimientos de la ciencia pedagógica que tardan en incorporarse al sistema educativo años.  Tenemos que darnos cuenta que estos descubrimientos tienen que ser más rápidos, porque no debemos olvidar que la escuela prepara personas del mañana, del futuro. No prepara personas para el pasado.

 

Viendo los avances que se están haciendo, ¿ crees que la tecnología tiene que estar presente en la escuela?

Por supuesto, estamos ahora mismo en la era digital, pero hay escuelas que no se han enterado.

En muchas ocasiones los centros no quieren incorporarlo al aula.

Es que no sólo es que no quieran incorporar la tecnología, es que no sabe que la era digital ha cambiado la presencia del conocimiento, la naturaleza del conocimiento y la relación entre las personas.  Es que estar de espalda a la era digital, es  estar de espalda a la vida. Para qué está la escuela, para quién prepara la escuela, si está de espalda a la vida.

 

¿Es importante abastecer los colegios de aparatos tecnológicos para poder conseguir un mejor aprendizaje?

No todo es el aparato. Tienen que saber cómo manejarlo, para qué lo manejan y también, saber los riesgos que entraña. La escuela tiene que saber cómo incorporarlos sabiamente.

La escuela tiene que ser una escuela digital, por lo que tiene que cambiar la metodología y la concepción de lo que es la escuela.

 

¿Entonces la escuela tiene que cambiar?

En la introducción del libro “La escuela que aprende”, hay una fábula de Augusto Monterroso, que tiene mucho que ver con  lo que quiero plantear en el libro y lo que tú planteas en estas preguntas.

Esta fábula se titula: “El Grillo Maestro”

“Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

Entonces, yo me pregunto: cuándo se enteran en esa escuela que están basando sus enseñanzas en un error, en una falsedad. Si nunca se lo cuestionan, nunca se interrogan. Y si cuando hay fracaso (los alumnos no aprenden, los alumnos están aburridos, los alumnos no están preparados para hacer frente a los problemas de la vida…), la explicación que se da es que los alumnos son torpes, los alumnos son vagos…Por consiguiente no se puede mejorar, no se puede cambiar.”

Otra cosa muy importante respecto a los cambios, es que no se deben confundir cambios con mejoras. Porque no todos los cambios son para mejor.

 

Se están empezando a ver cambios, uno de ellos es la introducción de la inteligencia emocional, la importancia de los sentimientos en el aprendizaje. ¿En tu opinión es importante que esté en el aula?

Es fundamental, yo siempre digo que aprende el que quiere. Para que haya un aprendizaje significativo y relevante las personas tienen que tener una disposición emocional para el aprendizaje.

El verbo aprender como el verbo amar no se pueden conjugar en imperativo. Yo no puedo obligar a que alguien se enamore, no puedo obligar a alguien a que aprenda. Pero claro, esta tarea  de aprender debe hacerse desde los afectos.  Los niños aprenden de aquellos profesores a los que aman.  Y esto es fundamental en el proceso educativo, tener en cuenta, no solamente el desarrollo emocional, que es importante, sino que el desarrollo emocional es imprescindible para poder hacer un aprendizaje significativo y relevante.

 

Has escrito sobre muchos temas, ¿Tienes algún libro que se enfoque a la inteligencia emocional en el ámbito educativo?

Sí,  se titula “Arqueología de los sentimientos en la escuela”. En él describo la importancia del desarrollo emocional. Por una parte porque es la sede desde donde brota la felicidad de las personas. Somos felices o desgraciados no por cuánto sabemos sino por cómo nos sentimos.

No hay mayor señal de inteligencia que desarrollar la capacidad de ser felices y ser buenas personas. Pero por otra parte, ese desarrollo emocional es imprescindible para los aprendizajes. Y yo creo que la escuela aún no lo ha entendido muy bien y se preocupa del desarrollo curricular, de los conocimientos… sin tener en cuenta que esa persona, tiene que estar en condiciones de aprender. Y para ello, tiene que estar bien consigo misma, con los demás y con la institución.

 

Uno de los problemas que tenemos en la escuela, es la falta de participación ¿Qué opinas sobre la participación en la escuela?

La participación es fundamental.  Si no hay participación no hay aprendizaje sólido.

Me refiero con participación a la de los niños, las familias y la escuela.

Evidentemente el alumno debe ser el protagonista y que los padres tienen que estar integrados en el proyecto de esa escuela, para que esa escuela funcione. Porque si lo que se hace en la escuela, se combate en casa no avanzamos nada.

Y también debe haber una participación más significativa del profesorado. Que no sea un simple ejecutor, o aplicador de lo que otros han pensado, o que otros han mandado hacer.

 

¿La participación debe ser desde edades tempranas?

Sí. La participación debe estar desde infantil, porque hay muchos riesgos en la participación. Yo los clasifico en varios tipos:

  • Participación regalada: Les vamos a dejar participar. NO. Participar es un derecho y un deber.
  • Participación aplazada: Todavía es pequeño. Es pequeño para unas cosas, pero para otras no.
  • Participación recortada: Van a participar, en cómo ponemos las sillas.
  • Participación trucada: Es la que está llena de trampas. Ustedes van a participar pero para hacer lo que yo quiera.

 

Después de la participación, uno de los temas más hablados y relevantes es el de los resultados. ¿Qué importancia tienen?

Hay una obsesión por los resultados, y es una característica de la sociedad neoliberal, que olvida los procesos. La obsesión por los resultados, significa ponerse a competir, ponerse a decir quién tiene más…lo cual conlleva un peligro terrible. Si además se añade el relativismo moral para conseguir esos resultados, es decir, no importa por cuál camino se obtienen, sino que lo importante es obtenerlos. Es una filosofía muy peligrosa; ya que rompe los cimientos de la educación y la escuela, que es el cimiento del respeto a las personas, del respeto a lo que puede hacer una persona, sin que tenga que ser más y mejor que otra, sino ser la mejor de sí misma. Lo que nos lleva al tema de la diversidad y cómo la escuela responde a esa diversidad y cómo se preocupa la escuela de los que están en peores condiciones de partida. La escuela no puede ser una institución basada en resultados y que potencie las desigualdades, sino que  disminuya las desigualdades y apueste por el aprendizaje y no por los resultados.

 

Para terminar, ¿qué frase dedica a todos los maestros que están leyendo esta entrevista?

Le voy a brindar dos frases a los docentes.
La primera es un lema que a mí em ha servido mucho en la vida: Que tu escuela sea mejor porque tú estás trabajando en ella.
La segunda es un pensamiento sobre el valor de su tarea: Enseñar no es sólo una forma de ganarse la vida; es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros.

 

Podéis leer a Miguel Ángel Santos Guerra en su blog: El Adarve

 

Quiero agradecer a Miguel Ángel su disposición por participar en este proyecto.

Entrevista realizada por:Ana Pérez de Cámara

2 Comments
  • Brenda León
    Posted at 02:49h, 17 Enero Responder

    Felicidades por tu trabajo!!!!!
    Que gran oportunidad leer respuestas directas de un gran autor.

    • Maetiva
      Posted at 18:57h, 17 Enero Responder

      Muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo

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